Escribo esto al cumplirse cincuenta años del primer alunizaje terrestre… tras medio siglo recorrido desde aquel momento, se supone que en nuestros teléfonos tenemos hoy más capacidad informática que la que llevaba el Apollo 11 aquel julio de 1969.

Para no ir más lejos, cuando Macabro surgió en 2001, nuestros insípidos teléfonos celulares apenas permitían poco más que hacer llamadas (creo que para eso fueron creados) y almacenar datos; que incluyeran cámara estaba a un año y el primer smartphone estaba a seis años de distancia… actualmente existe gente que se dice cinéfila a partir de su ‘filmoteca’ en su smartphone y porque sólo consume cine descargado de manera clandestina a través de los cientos de torrents en la red.

Es decir, en medio siglo nuestro cinismo casi ha sido convertido en virtud, y el sentido común y el buen gusto han sido dilapidados en 18 años. Por eso es que hacer y continuar con un festival en forma como Macabro tras 18 años, es un acto de fe, coraje y heroísmo.

He tenido la fortuna de ver nacer y crecer este festival desde su primera edición (fui el primer reportero que cubrió la nota para un diario) y, a pesar de todo (tecnología, público, egos, competencias, ‘crítica’ cinematográfica, etece), ver que continúa con la construcción de una escena y forjando lazos en la misma.

Que su llegada a la mayoría de edad nos traiga más luz en las Tinieblas y que nos garantice más pesadillas de plata.

¡Por este y muchos años más, brindemos con Lucifer, Belcebú y Cthulhu!

 

Mauricio Matamoros Durán