XXV Edición · Cartas de bienvenida · 2026
Presentaciones
Macabro · Festival Internacional
de Cine de Horror · CDMX
AGO 12–23 · 2026
El futuro de Macabro se vislumbra tan audaz, misterioso y mutante como su propia historia
EL INICIO
Macabro nació una tarde en una plática de café como uno de los proyectos que desarrollamos Arturo Castelán y yo en sociedad a finales de los años 90. Muy pronto Macabro se convirtió en un proyecto de una sola persona. Los primeros ocho años del festival fueron una etapa de aprendizaje, perseverancia y convencimiento. Básicamente fue tocar puertas, dialogar con instituciones y abrir espacios para un género que entonces, y todavía ahora, enfrenta numerosos prejuicios.
A partir de la décima edición el festival explotó, tuvo un cambio en su identidad y apareció la ya famosa mascota del nahual macabro, se encontró con un público numeroso, así como con nuevos cómplices. En su segunda década de existencia, llegó el reconocimiento junto con el abrazo institucional, privado, del medio y del público que lo ha nutrido con su activa participación, sus disfraces y gran entusiasmo en sedes que convirtieron las funciones de cine en grandes experiencias.
EL PRESENTE
La celebración del 25 aniversario de Macabro presenta bajo el concepto conmemorativo ARS MACABRA dos grandes proyectos: por un lado, el libro 25 años de invocaciones, películas y monstruos, que traza la historia del festival a través de textos de especialistas sobre 25 filmes emblemáticos, acompañados de material documental y fotográfico; por otro lado, la exposición 25 años de milagros, carteles y fetiches, una muestra que reúne la memorabilia, objetos icónicos y el arte gráfico que ha dado identidad al festival a lo largo de un cuarto de siglo.
La programación de este año -conformada por 137 largometrajes y cortometrajes entre las distintas categorías y secciones que la conforman - es una auténtica fiesta para los amantes del cine de género, destacando por su categoría internacional y su exclusividad. Con una gran cantidad de estrenos mundiales, latinoamericanos y mexicanos, la selección reúne joyas que ya han triunfado en las pantallas de festivales de la talla de SXSW, Sitges, Toronto y Rotterdam, una curaduría de primer nivel que equilibra las propuestas globales con el músculo y la brutalidad del floreciente horror iberoamericano.
Lo mejor radica en su audaz diversidad narrativa que se atreve a cruzar las fronteras del horror puro, la ciencia ficción y la comedia negra con el sello que ha caracterizado a Macabro los últimos años. Podremos disfrutar desde perturbadoras adaptaciones contemporáneas de cuentos clásicos en Adorable Humans y folk-horror de época como GAUA, hasta apuestas tan delirantes y magnéticas como ver a un kaiju sembrando el caos en Godzilla en Santa Fe. Es una radiografía imperdible, fresca y adictiva del cine fantástico contemporáneo.
Como festival pionero en la difusión del cine de género en la región, Macabro ha sido testigo del nacimiento y la consolidación de grandes carreras. Este año, el foco estará puesto en dos destacados representantes latinoamericanos: el director argentino Demián Rugna, consolidado como una de las voces más potentes del terror a nivel mundial, y Gigi Saul Guerrero, la cineasta y actriz méxico-canadiense cuya constante presencia en el festival la ha posicionado como una de las creadoras latinas más relevantes de la actualidad.
Complementan la programación una serie de exhibiciones especiales y experiencias con la más reciente película de Eli Roth, El Heladero así como Zona Cero de Sang Ho-Yeon; la Noche del True Crime dedicada al género del documental criminal; los cambios tecnológicos con el Día de la IA y el Satanic Panic Day, un maratón de cine en VHS combinado con el culto al objeto físico y al pánico satánico.
La formación y la industria tienen un espacio en Macabro. Charlas con prestigiadas especialistas que revisarán desde algunos departamentos que forman parte importante en una película (Vestuario y Diseño de producción); escritura del terror y el camino del éxito de una película de bajo presupuesto. Y finalmente, un encuentro con influencers que nos hablarán del lugar del género en las redes sociales.
XXV AÑOS
Cumplir 25 años abrazando a nuestro monstruo favorito y abriendo espacios para la imaginación, nos demuestra que el horror y la fantasía no solo nos asustan, sino que nos unen en nuestras pasiones más profundas. El futuro de Macabro se vislumbra tan audaz, misterioso y mutante como su propia historia; listos para seguir invocando nuevas voces, sorprendiéndonos como la primera vez y demostrando que, sin importar cuántos años pasen, nuestra sed de cine, terror y comunidad sigue más hambrienta que nunca. El pacto es el mismo de todos los años: nos vemos en la sala para disfrutar de lo mejor del cine de terror.
¡Larga vida al Macabro!
La idea trascendió, se materializó y triunfó.
De la permanencia de la materia
Desde finales de la década pasada he tenido la fortuna de ser invitado para charlar o escribir sobre diversos filmes en sus respectivos aniversarios significativos. Los centenarios del Gabinete del doctor Caligari, Nosferatu o Häxan. Los 75 años de Los olvidados y El rey del barrio. Del medio siglo de La noche de los muertos vivientes o El exorcista; e incluso, sobre las “bodas de plata” de El aro (la de Nakata, obvio), El proyecto de la bruja de Blair y de algunas otras más recientes que han generado un fandom que rápidamente las elevó a una categoría de culto, quizás, aún debatible.
Las reflexiones, en todos los casos, han girado alrededor de una obra artística definida, existente, datable y por lo tanto, permanente. Tangible, incluso, si nos atenemos a las copias físicas que soportan, en sí mismas, al acto artístico de filmar y todos los procesos inherentes a la creación de la película.
Como públicos amantes del cine celebramos en estos aniversarios el resultado de un esfuerzo conjunto delimitado por una agenda de pre, pro y post producción que obtiene como resultado un objeto de valor industrial, artístico y cultural. Un producto que, una vez terminado, iniciará un camino donde la película deberá encontrar su espacio, primero en la cartelera y luego, con mucha suerte, en los libros de historia.
Y lo anterior se concreta porque las películas permanecieron debidamente preservadas, resguardadas y difundidas, lo mismo en celuloide dentro de archivos y cinetecas que en videocasetes, discos láser y ahora mismo en bibliotecas digitales, pero siempre al alcance de la mano interesada.
La materia permanece y año con año celebramos su onomástico.
De la trascendencia de la idea
Imaginen esta escena:
- Una joven amante del cine ve y evalúa docenas de filmes de largo y cortometraje para ayudar a crear la curaduría de un importante festival en el que colabora.
- Se da cuenta de que muchos de los trabajos que respondieron a las convocatorias son filmes underground cuya temática roza el cine fantástico y algunos, definitivamente, se alinean al terror puro. Son los suficientes para generar una programación completa.
- Tiene la idea de crear un festival único e inexistente no sólo en su ciudad, sino en el país entero, con una programación dedicada, ex profeso, al cine de terror.
- ¡Vaya locura de idea! ¡Vaya genialidad de idea!
CORTE
La escena no es para nada exacta –pero sí cercana– a la manera en que Edna Campos tuvo, a inicios del siglo XXI, la epifanía de crear un espacio donde el cine de terror tuviera legítima pantalla en nuestro país.
Pero antes de que los amables lectores me recriminen que siempre se ha visto cine de terror en México, hay que recordar que este género respondía casi exclusivamente a las exigencias temporales del avasallante Halloween, celebración que daba el pretexto ideal para exhibir alguno que otro filme del terror yanqui más convencional.
Por otro lado, la demora sistemática en la exhibición fílmica de estrenos en nuestro territorio fue una monserga con retrasos de uno, dos o más años. Para muestra un botón: Pesadilla en la calle del infierno (1984) se estrenó en EU el 16 de noviembre de 1984, mientras que en México se pudo ver hasta 17 de abril de 1986. Fin del contexto.
El reto traía consigo un montón de problemas logísticos y presupuestales que no narraremos a continuación, pero que van, imagínense, desde conseguir que productores y creadores mexicanos y extranjeros confiaran en un evento sin antecedente alguno para la exhibición de sus filmes, hasta conseguir una sede para mostrarlas en las mejores condiciones.
Y pese a todo se logró, en 2001, en un cine del barrio nice de Polanco, una primera muestra que, de inicio, parecía destinada a ser debut y despedida. Pero el público llegó, lo celebró y nunca más lo abandonó.
De la resistencia a la consolidación plena
La idea trascendió, se materializó y triunfó. Se legitimó a sí misma y de paso legitimó también a miles de fanáticos del miedo fílmico que han encontrado, durante los últimos 25 años, un punto de encuentro marcado por una oscuridad que no es pesadilla, sino ensoñación iluminada por el proyector que anuncia que las puertas al inframundo se abren por unos cuantos días, pero no para dejar que los monstruos escapen, sino para recibirnos a nosotros, que habremos de convertirnos en sus huéspedes distinguidos.
Hoy Macabro no es un mero adjetivo para cada uno de los filmes que se exhiben, sino toda una marca de prestigio que ha llevado a Edna Campos y al producto de aquel pensamiento surgido en un día predestinado a ser –un cuarto de siglo después– el primer festival de cine de terror en México, el segundo más antiguo en toda Latinoamérica y uno de los 30 festivales más importantes de cine del género en todo el mundo, como lo afirma la influyente revista estadounidense MovieMaker Magazine.
¿FIN? No, nunca.
Hace dos décadas, para celebrar su V aniversario, el festival publicó Memoria de un lustro Macabro, un pequeño libro (hoy casi inconseguible) donde se da cuenta justamente de los alcances y crecimiento de este evento a los 60 meses de existencia. Para aquel volumen Edna me invitó, muy amablemente, a redactar una introducción. Entonces escribí que tanto aquellos que hacían andar al Macabro, como los que devotamente asistíamos a él, éramos una resistencia.
Hoy, sin dudarlo, les aseguro que somos una legión.
¡Larga vida al Macabro!